sábado, 19 de mayo de 2012

Historia de una muerte


Historia de una muerte
Allí estaba, sentado en su sencilla silla redonda y blanca, esperando a su verdugo, le cortaría la cabeza posiblemente, como a la mayoría de sus hermanos, con esa horrible música de fondo que tanto aborrecía. Miró a su alrededor esperando ver al hombre que pagaría por su vida.
        Allí estaba, se acercaba, le pagaba el dinero a aquel hombre con pajarita, el llamado “vendedor”. Iba a morir y ni siquiera sabía como se llamaba, no sabía donde estaba, él recordaba haber nacido y al instante estar allí.
        Su "comprador" se acercaba con una sonrisa codiciosa pintada en el rostro, una pena no tener cerebro para recordar nada, ni boca para hablar, ni tuviese piernas o brazos para salir de allí, a lo mejor se lo habían quitado todo al nacer para poder matarlo más fácilmente. Esos eran sus últimos no pensamientos, porque su verdugo se había sentado en una silla enfrente de él. De repente lo cogió y lo levantó y de un movimiento le quitó la cabeza.
        Otro que se iba, pensó el compañero del que acababa de morir. Vio al hombre con la negra sangre de su hermano en la boca, ya no quedaba ni rastro de él, “caníbales”, pensó. El verdugo se levantó y le dijo al vendedor:
-Delicioso el croissant.
Y se fue.
Se repitió la misma historia una y otra vez, mientras los croissants horrorizados veían como mataban a sus iguales sin saber que eran.

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